jueves 18 de diciembre de 2008

Santander mueve ficha

Pues sí, esta mañana nos hemos levantado con la noticia de que Santander quería hablar con nosotros para hacernos una oferta de refinanciación.

Esta semana habíamos recibido un christmas por su parte donde decía “Desde Santander Empresas deseamos que todos sus proyectos se hagan realidad… y que el próximo año sigamos acompañándoles con nuestra experiencia, dedicación y sólidas raíces”. Imaginaros la sonrisa que se nos puso en la cara, pensando que la columpiada de marketing había sido monumental. ¿Cómo te atreves a decir eso cuando nos estás dando por todos los lados?.

Pues lo cierto es que, casualidad o no (creemos que es casualidad), lo cierto es que hoy la felicitación de navidad ha llegado en forma de propuesta de refinanciación. Aunque no podemos dar los detalles para evitar publicar mucha información que pudiera identificarnos, sí podemos decir que roza la usura. La parte interesante, que la tiene, es que ya no piden garantías adicionales. El riesgo lo cubren con un tipo de interés completamente exorbitado, cercano al de mora. Aunque el esquema es totalmente razonable y lógico (más riesgo, más interés), todo tiene sus límites.

Por nuestro lado, ya decidimos hace unas semanas retirarnos de la negociación comercial. Por tanto, la respuesta se la dará el abogado en forma de concurso. Quizá, si en octubre nos plantean esta solución hubiéramos entrado. Hoy ya es un poco tarde y ahora, sobre la mesa, sólo hay dos cosas. O unas condiciones “razonables” (para nosotros, que ya sabemos que no lo son para ellos) o un concurso y te pido 50% de quita y 5 años de espera al tipo de interés “razonable” que marque el juez. ¿Qué después no me vas a dar crédito? Evidentemente, ya sabemos (y tenemos asumido) que no lo vas a hacer, ni siquiera accediendo a las condiciones que nos propones ahora, y que estamos en todas las listas negras de la entidad. Así que, como esa mancha no la vamos a limpiar, pues una vez manchados… amplia es castilla.

Entendemos que tuvimos una posición abierta, dialogante y razonable cuando tocó. Estábamos dispuestos a hacer una DBP (Descomunal Bajada de Pantalones) en toda regla, pero jugaron a la humillación y el desprecio. En el tiempo que han tardado, nosotros ya nos hemos mentalizado del “nada”… es decir, estamos fastidiados. Así que ahora básicamente es ver si estamos "muy fastidiados" o "un poco fastidiados". De entrada, parece que el concurso sería la mejor opción para estar "poco fastidiados". Así que esa decisión más o menos estaba tomada. ¿Ahora? Pues como ya estamos mentalizados del concurso, básicamente lo que queda sobre la mesa es o conseguimos lo que queremos y a nuestro juicio es razonable, o se pone a la cola y, por cierto, es el último en cobrar. De este modo, nosotros salvamos los intereses de la compañía y de nuestros empleados. Garantizamos que éstos cobran por encima de cualquier exigencia del banco y aprovechamos para hacernos con un tanque de oxígeno que nos permita continuar (pero si finalmente no lo conseguimos, al menos nuestros empleados, cobran, pues son los únicos que se dejan aquí todo para sacar las cosas adelante).

Ah!... un pequeño matiz. Nuestro Director Financiero, el día que recibimos la felicitación del Santander (hace dos días), decidió ser amable y responder esa felicitación llamándoles para felicitarles las fiestas (¿qué menos no?... fair play ante todo). Eso sí, dado que ya estaba hablando con ellos, aprovechó la llamada para pedirles el contacto de jurídico que llevaría nuestro concurso con el objetivo de dárselo a nuestros abogados.

martes 16 de diciembre de 2008

Concurso: Perspectiva del Administrador Judicial

Una perspectiva que nos parecía interesante tener era la de un administrador judicial. Así que comenzamos a mirar si podíamos tener alguno al alcance en nuestra red de contactos y dimos con uno. Lo cierto es que ese “uno” está metido casualmente en los últimos concursos grandes que se han dado en este país (sí, sí, los que están en la prensa) pero, además, como lleva muchos años en esto, se conoce a buena parte de los que trabajan en Madrid. Como todo, al final no deja de ser un gremio más donde todos más o menos conocen a todos.

Para comenzar, nos hizo una recomendación clara: al concurso hay que ir con tesorería, en caso de que quieras salir de él. Si entras sin tesorería, estás muerto. Así de claro y así de contundente. Se supone que el concurso es para ayudarte con la tesorería y, lo cierto, es que te ayuda, pero siempre que entres con la suficiente como para que, por ejemplo, él pueda cobrar (y bien). Y esto es uno de los aspectos interesantes del tema pues, tanto abogados como administradores judiciales tienen preferencia de cobro sobre cualquier otro.

Antes de continuar, un paréntesis para comentar que ya sabemos que muchos de vosotros controláis esta información al dedillo (y mucha más y con más profundidad), pero creemos interesante contar todo lo que vamos adivinando y entendiendo (desde una perspectiva como la nuestra), por trivial que parezca, pues creemos que si alguien no tiene ni idea y lee este blog (ahora o en el futuro) pueda tener una especie de “tutorial”.

Volviendo al tema de la caja, parece claro que si entras con caja, el administrador se reserva sus correspondientes cobros y todo puede ir un poco mejor. Ante la pregunta que le hicimos de “nos dice un amigo que después no hacéis ni caso”, la respuesta fue tajante: por supuesto. Tenemos un montón de líos y al final una empresa en concurso para nosotros es una más. ¿Qué es lo que importa? El pasivo (la deuda) que tenga. ¿Por qué? Porque sobre eso está marcado lo que nosotros cobramos. Así que si tienes poco pasivo, eres mucho menos interesante que si tienes una deuda de las de aupa. No parece que los intereses estén alineados. Cuanto más fastidiado estás tu, más interesante es la operación para el administrador judicial.

Él, tras analizar nuestra situación con algo de detalle, vio claro que los bancos iban a entrar a negociar (ya le dijimos que nosotros pensábamos lo mismo y aquí estamos). Textualmente nos comentó que él en estos últimos meses había cerrado bastantes operaciones con los bancos en acuerdos previos pero que, en todo caso, para nosotros, sin ninguna duda, lo más interesante era el concurso: hasta 50% de quita (que eliminas de tu deuda) y 5 años de espera (es decir, a amortizar lo que debes en pequeños pagos mensuales/trimestrales/etc. en 5 años). Según él, el primer paso que deberíamos dar es que uno de nuestros abogados se presente ante los bancos y les diga: a un lado, tengo derecho por Ley a un máximo de 50% de quita y 5 años de espera. Te ofrezco que me quites un 30% y el resto te lo pago a 3 años, para no entrar en concurso. ¿Qué pasa por el aro? Ya está refinanciada la deuda. ¿Qué no? Pues concurso. Y el interlocutor es un abogado, nada de desgastarnos nosotros. Él nos comentaba que, en su faceta de abogado, había conseguido últimamente de estas operaciones unas cuantas.

Eso sí, tanto el perfil de estos abogados como el del administrador, es el de actuar “ahora” (salvándola o liquidándola), pero poco les importa el futuro. Nuestra pregunta fue clara: ¿cómo te mira un banco después de limpiarle el 30% de la deuda así por la cara?. Su contestación fue bastante rápida: mal. Te mira mal, pero eso no quiere decir ni mucho menos que no te puedan dar crédito más adelante. Nos puso unos cuantos casos de ejemplo, como Mercadona, donde nace como resultado de un concurso que se finaliza con éxito (desconocemos si es cierto o no).

Particularmente creemos que, tras hacer cualquiera de estas jugadas (o eliminar parte de lo que se debe o ir a concurso, que al final es parecido), en ese banco no puedes volver a poner los pies el resto de tu vida, salvo que tengas mucha pasta. En este último caso, puedes entrar donde quieras independientemente de tu pasado. Aunque pensándolo bien, así funciona siempre la banca. El banco te da dinero cuando lo tienes. Si no lo tienes, da igual que tengas un pasado brillante.

Otro aspecto interesante que nos comentó es la posibilidad de influir en el juez para que te designe un administrador. Dice que, evidentemente, esto desde fuera es técnicamente imposible pues cada juez elije de una forma un tanto “opaca” al administrador. Supuestamente hay unas listas y no sé qué más cosas, pero al final, el juez tiene a administradores de confianza a los que va asignando más o menos como él mejor entiende los diferentes casos. En este sentido, él nos dijo que hablan entre ellos y se comentan “hay un caso con xxx de pasivo ¿cómo vas? ¿te interesa?” y el otro contesta si sí o si no… pero de igual forma, si el abogado a su vez es administrador (como es este caso), y forma parte del equipo de confianza de unos cuantos jueces, pues el orden puede ser al revés. Es decir, que sea el abogado el que propone al juez que el caso lo lleve Pepito (otro administrador de confianza tanto del juez como del abogado). De este modo, se solucionan parte de los problemas que comentábamos ayer respecto a los egipcios.

Conclusiones: hay que entrar con tesorería al concurso si se quiere salir de él. Los administradores y abogados son los que primero cobran. Nos recomienda que el abogado se siente con los bancos y plantee una negociación “fuerte”. Es posible influir en la designación de administradores, pero no es fácil si no conoces a nadie.

lunes 15 de diciembre de 2008

Concurso: Perspectiva del Director

Llevábamos unos cuántos días sin publicar nada. ¡No!, de momento no nos han cazado. Desde que surgió todo el tema del concurso, hemos encaminado nuestros esfuerzos en conocer un poco en mayor profundidad el mismo. Básicamente, decidimos abordarlo desde tres perspectivas diferentes. La primera y obvia, desde la perspectiva de los abogados. La segunda, desde la perspectiva de alguien que haya pasado ya por una situación similar, es decir, de un director de una compañía que se haya visto en la tesitura de tener que ir a concurso y vivir en primera mano todo lo que eso conlleva. La tercera, desde la perspectiva de un administrador concursal. Es decir, de la persona que te pone al lado un juez para que supervise todo lo que hagas.

Os iremos dando feedback de todas ellas, pero hoy comenzaremos por la segunda, pues es sin duda la más cercana a nosotros y vivir el día a día de un concurso era algo que nos tenía bastante intrigados.

Pues aunque ya suponíamos que no era un camino de rosas, lo cierto es que la explicación que nos dio este amigo fue bastante más traumática de lo que esperábamos. Para comenzar, la presentación del concurso no es nada especialmente complicado. Hasta ahí todo bien. El primer encontronazo se lo pegó al ir a comunicárselo a los bancos donde no tenía depositada ninguna garantía. Iba a hechos consumados, así que poca marcha atrás había. Sin embargo, le sometieron a un tercer grado que, según él, fue la peor reunión que tuvo en muchos años. ¿A qué se debió? Pues a que el banco (en este caso sólo era uno) no estaba dispuesto ni mucho menos a pasar por ahí, así que le metieron en una sala y en una reunión de más de 5 horas presionaron psicológicamente todo lo que pudieron y mucho más, para que pusiera garantías encima de la mesa. Y si él no podía, que las pusiese su familia o quien fuese. Y por mucho que este amigo comentaba que no había garantías, ellos erre que erre con las garantías durante más de 5 horas. Nos comentó que le hicieron sentir realmente sucio, un tío despreciable y con acoso incluido a su familia (no era de Madrid, era de una ciudad donde más o menos se conocen todos). Evidentemente, salvo hacerte sentir mal, si psicológicamente estás bien, aguantas eso y mucho más. Así que aguantó y el banco tuvo que pasar por el coladero del concurso.

Eso ya nos pareció fuerte. Cómo utilizan los bancos su capacidad de presión, utilizando lo que tengan que utilizar (incluida la familia) para que cedas y firmes garantías donde no las hay. Pero pasado ese bache, sin duda, no fue ni mucho menos lo peor. Lo peor llegó con la asignación de administrador concursal. Lo primero, fue negociar que fuese uno y no tres. Lo consiguió sin mucho problema. Lo segundo, fue entender cómo funciona un player de este tipo en una operación como esta.

El administrador concursal no es más que un abogado que tiene un montón de trabajo donde, el asunto de que tu empresa esté o no en concurso, no es algo que para nada sea prioritario. Por tanto, la situación de bloqueo de la sociedad es más o menos un hecho. En teoría tu pasas por su despacho de vez en cuando para que te firme lo que tiene que firmar (sin cuya firma, no se puede hacer) y a partir de ahí, todo va viento en popa. ¿El problema? Que no tiene tiempo de atenderte, pues tiene asuntos con mucha más prioridad. A ese problema se añade que la sociedad no tiene tesorería y, para que la tenga, en este caso puntual era necesario que el administrador “desatascase” algunos asuntos. Pescadilla que se muerde la cola. El administrador no desatascaba nada porque no había recibido un euro. Y la compañía, no podía pagar nada al administrador porque necesitaba de éste para desatascar el tema. Visto el problema, había que analizar las soluciones. El mismo administrador te da la solución: si quieres que invierta tiempo en tu sociedad, tendrás que pagarme y, si la sociedad no puede, pues que me paguen los socios. Upps!... ¿los socios?, sí, los Socios. Peroooo… Eso va por fuera de la sociedad ¿no?. Por supuesto. A estos en mi pueblo se les llama egipcios.

Pues sí, hay que preparar una caja alternativa a la sociedad (en caso de que la empresa no tenga liquidez) para comenzar a desatascar temas y que el administrador te preste la atención que tu crees que te mereces. ¿Cuánta te mereces? La misma que seas capaz de pagar. ¿Que la empresa no puede pagarlo? Pues lo pagas tu. ¿Que no lo pagas? Pues no firma. Sociedad bloqueada y, por tanto, muerta (antes o después).

Esta situación hace que te indignes bastante con el administrador, pero no te conviene. El problema de que le caigas mal es que se trata de la persona que tiene que analizar y pasar el informe al juez sobre si tu tienes responsabilidades o no. Así que como le caigas mal, los números y las formas lo soportan casi todo, incluido que seas culpable. Y siendo culpable como administrador, pues a responder tu ante los acreedores. Así que hay que ser simpático y caer bien, no sea que se lean mal los números (y con el tiempo que dedica, es más que probable que así sea).

Así vivió nuestro amigo su primera fase del concurso. Llegado el momento, encontró una empresa que se podía hacer cargo del tema y, por tanto, dar la vuelta al concurso. La Ley permite hacer esto (y muchas otras cosas). Pero al igual que siempre, una cosa son los papeles y otra la realidad. Intentó revertir el concurso y, después de varios meses trabajando (con un empleado en plantilla dedicado a tiempo completo a este tema), decidió abandonar la idea pues era poco menos que inviable. ¿Tenía en esto algo que ver el egipcio? Pues hombre, terminado el concurso, desaparecido el egipcio. No sé si estará relacionado, pero relación entre ambas variables, existe.

Conclusiones según las conversaciones con este amigo. Hay muchas probabilidades de que la empresa quede completamente bloqueada y, por tanto, muerta, salvo que se haya previsto con anterioridad la estrategia completa (incluyendo los efectos colaterales). La reversión del concurso, aunque contemplada en la Ley, no parece algo sencillo de conseguir. Los bancos, hasta el final, te perseguirán (a ti y a todos los que conozcan cercanos a ti).

martes 2 de diciembre de 2008

Cuando la confianza se utiliza como arma arrojadiza

Una pequeña reseña para destacar cómo la confianza se convierte en un arma arrojadiza. Hay situaciones del día a día que, por mucho que intentamos entender, no lo conseguimos. O más bien, no hay forma de hacerlo sin salirse de los patrones convencionales. Ya hemos contado cómo los bancos utilizan todas sus armas para agarrar cualquier euro que puedan. Sin embargo, jamás pudimos imaginar hasta donde llegarían.

Pues bien, desde siempre, las tarjetas de crédito corporativas que utiliza nuestro personal han estado domiciliadas en Santander. Lógicamente, éstas se han seguido utilizando pues la gente es ajena a la situación que se está viviendo. Así que, evidentemente, el cargo de las tarjetas iba a llegar al Santander cuando la cuenta está bloqueada y, por tanto, no iba a haber fondos para hacerlas frente. Pese a esto, donde nosotros podíamos haber mirado para otro lado (dado que las tarjetas seguían funcionando), decidimos hablar con ellos para ver cómo gestionábamos esos cargos, puesto que queríamos pagarlos. Y nos dieron la solución que parecía bastante sencilla: cuando lleguen los cargos, os avisamos, nos traéis el cash y con ese dinero pagamos las tarjetas. Perfecto. Nos pareció bien.

Así que llegaron los cargos, nos llamaron, acudimos con el importe en cash, según lo pactado y ¡oh sorpresa!. La pasta se la han quedado ellos y los cargos de las visas no los han hecho frente. ¡Manda huevos!, como diría Trillo. Pues bien... si no nos podemos fiar ni siquiera de eso ¿de qué nos vamos a fiar? ¿tu eres el que quieres que te firmemos una garantía adicional? ¿para qué? ¿para ejecutarla al día siguiente de firmarla?.

Si al principio podíamos tener algunas dudas sobre las garantías adicionales, con el comportamiento miserable que están teniendo, cada vez tenemos menos dudas y nos reafirmamos cada vez más en que la posición adoptada ha sido la adecuada. Y claro, esto nos lleva de nuevo al concurso. Si teníamos (y seguimos teniendo) algunas dudas sobre el mismo, entre otras cosas por "la mancha que deja en los bancos", cada vez se disipan más y si se quedan con mancha, pues que se queden porque, se quedarán con mancha, pero con poca pasta.

En fin... ver para creer.

lunes 1 de diciembre de 2008

Un paso adelante

La inactividad nunca ha sido nuestro fuerte. Así que vamos a pasar a la acción. Como ya comentábamos anteriormente, nos queda Banesto por ver qué hace. En principio la renovación toca a mediados de este mes y aún no se han puesto en contacto con nosotros. Así que hemos decidido precipitar el tema y hoy mismo nos vamos a poner en contacto con ellos. ¿Qué vamos a decirles?. Pues de entrada vamos a aprender de lo que hicimos mal con los dos anteriores. Nada de situación complicada (que ya lo verán en la PyG) y nada de rebajarnos a nada. Algo muy sencillo: Banesto, queremos renovar o refinanciar a 5 años. Aquí tienes los estados financieros, piénsalo y dinos algo. Sin ser adivinos de profesión, creo que la respuesta la conocemos todos. Por tanto ¿siguiente paso tras recibir el "sí, pero con garantías adicionales"?. Llamar a los tres bancos, sentarles y mostrarles la demanda de concurso oportunamente redactada por Uria y en manos del procurador de forma que éste simplemente esté a un telefonazo de presentarla en el juzgado.

Así que ya nos hemos puesto a trabajar la demanda de concurso y a trazar toda la estrategia: cuándo presentarla, cómo hacerlo, etc. etc. Eso sí, lo primero, un repaso de potenciales responsabilidades de los administradores. Esto lo tenemos que tener clarísimo antes de dar cualquier paso. No vaya a ser que el concurso salga culpable y la liemos. Si no hay nada raro y, en principio, no debería de haberlo, dentro de unos días se va a producir un punto de inflexión en toda la situación. Aunque la comentada más arriba sería una opción, en realidad hay tres posibilidades:

  1. No concurso: que finalmente se resuelva con anterioridad el tema (prácticamente descartado, aunque siguen vivas las iniciativas con Avalmadrid y potenciales inversiones para ampliación de capital) y no sea necesario concurso.
  2. Concurso negociable: que llamemos a los bancos y les comentemos lo de más arriba: o refinanciáis o el procurador presenta esta demanda que veis aquí saliendo de la reunión.
  3. Concurso innegociable: que presentemos la demanda en cualquier caso.

En realidad hay otra posibilidad dentro del punto 2: que una vez llamados los bancos, éstos no se presentasen a la reunión o que lo hiciesen todos menos alguno. En ese caso, claramente aplicaría opción 3.

¿A alguien se le ocurre alguna alternativa de negociación con Banesto que quiera compartir con nosotros? ¿y alternativas a las tres opciones posteriores?. Total, aunque obviamente la decisión última será nuestra, podéis participar del proceso de decisión y así generar algo de adrenalina...

viernes 28 de noviembre de 2008

¡Nos asfixian!

Dice el refranero español que al perro flaco todo son pulgas, y qué razón tiene. Ya habíamos comentado que en el caso de Caja Madrid habían decidido, no sólo quedarse con todo el dinero que llegaba a su cuenta (que evidentemente, era nada porque lo habíamos cambiado todo), sino que habían dado un paso más influyendo en un cliente "cercano" a ellos, para que directamente éste nos pagase en su cuenta y, de este modo, quedarse con todo el dinero sin más. Por mucho que llamamos al cliente para decirle que cambiase la cuenta, que nos pagase en otro lugar, etc. de nada sirvió. Directamente siguen quedándose con el dinero que ingresa este cliente. La parte interesante de esto es que antes de que finalice el año el problema de esa línea habrá quedado resuelto, eso sí, habiéndonos estrechado un poco más el fino hilo de cash-flow que nos proporciona oxígeno.

Pero el colmo de males, llegó ayer. Durante muchos años nuestra cuenta corriente ha sido Santander. Ahí es donde teníamos domiciliadas la mayor parte de los cobros de los clientes. Al menos, hasta julio, donde comenzamos a ver las orejas al lobo y nos dimos cuenta de que debíamos cambiarlo antes de que llegase octubre. Y así lo hicimos. Y no sólo dimos el mandato, sino que la gente de administración ha perseguido hasta la saciedad a los clientes para confirmar que tienen cambiados los números de cuenta. Pues bien, ayer uno de nuestros clientes "se despista" y nos hace un ingreso de una cantidad muy importante en Santander ¿casualidad?¿influencia?...¡qué más da!... pulgas al perro, en definitiva.

A partir de ahí, podréis imaginar los momentos de histeria de todo el día pues, el Santander (como todos) aplica al pié de la letra eso del Santa Rita Rita... lo que se da, no se quita y están como los tiburones hambrientos, de forma que en el momento que pillan algo de carne... la devoran. Nos sentimos exactamente como el de la foto, pero con tres tiburones de ese calibre acechando.

Obviamente, esto nos mete en una situación mega comprometida pues, como hemos comentado, la tesorería no la tenemos holgada, pero el flujo de cash-flow sí lo tenemos bastante equilibrado para cumplir nuestros compromisos (salvo el repetido de tapar las líneas de crédito). Por supuesto, ayer corrimos de un lado a otro intentado que el cliente cancelase esa transferencia por todos los medios. Es la única forma que teníamos de recuperar el dinero. El cliente (gran cuenta) no está muy acostumbrado a estas cosas y mucho menos lo entiende (y a ver cómo se lo explicamos). El caso es que desde administración les metieron un pressing impresionante (proporcional al que nosotros metimos a administración... vamos, casi nos colocamos nosotros en su silla) y está por ver si tuvo efecto o no... lo más probable es que no tuviese efecto.

De ser así, evidentemente hay pocos enfermos que requieran respiración asistida que puedan sobrevivir a cortes continuos e importantes en el suministro de oxígeno. Y no porque no haya oxígeno… sino porque nos lo están cortando.

Esta práctica, aunque seguramente es legítima, entendemos que es completamente abusiva. Pero claro, ¿nos vamos a ir a un tribunal a resolverlo para ver si dentro de dos años nos dicen si teníamos razón? ¿dónde estaremos dentro de dos años?. Sin duda, será legítima y no sabemos si abusiva, pero creo que nadie dudará en que es poco ética. Santander gana miles de millones de euros y se jactan de ello ¿no?. Nuestra gente se deja aquí los dientes todos los días para sacar esto adelante por un sueldo digno, pero que no les va a hacer millonarios. Este mes, Botín seguirá llenando sus arcas, pero quizá este mes nuestra gente no pueda cobrar precisamente porque Botín llena sus arcas. Sé que hay algo de demagogia en el anterior párrafo. Pero al final, la triste realidad es la de siempre: paga el que menos culpa tiene.

Así que los bancos están utilizando todos sus resortes para que el oxígeno vaya hacia ellos. Y cuando decimos todos, son todos. Incluidos el de hablar directamente con algunos clientes para desviar los cobros a sus cuentas. Toda la información que les proporcionamos durante la negociación sobre los cobros que esperábamos, de qué cantidad los esperábamos, en qué fechas y con qué clientes, no sirvió de nada para la negociación, pero parece que les es muy útil ahora. ¿Quizá fue esto lo que les hizo pensar que mejor no renovarían? ¿quizá vieron si podían hablar con los clientes para desviar esos cobros y, por tanto, la empresa se moriría pero ellos cobrarían?

Sea lo que fuere... esto inevitablemente nos lleva a que si ayer teníamos el dead-line fijado en la reunión con Banesto, hoy el dead-line parece la semana que viene. Con un concurso esto no pueden hacerlo ni de coña y los salarios son prioritarios (como debe ser y ésta ha sido nuestra máxima siempre). Así que parece que los bancos, lejos de darlos miedo el concurso, quieren provocarlo y todo apunta a que es la única solución que tenemos entre manos. Todo apunta a que lo único que nos queda es dar un golpe en la mesa como bien apuntaba Cochran en uno de sus comentarios y presentarnos con un abogado en una reunión con los tres bancos para plantear claramente: o refinanciáis ahora mismo, o de aquí nos vamos al juzgado. Y sálvese quien pueda...

Lo de comerse el turrón esta navidad… está jodido… pero eso sí, el sueldo de nuestra gente es sagrado y ellos cobrarán, sin saber ni siquiera que ha estado en juego su sueldo ¿cómo?... Eso forma parte de la soledad del jefe.

jueves 27 de noviembre de 2008

OTRAS MEDIDAS

El día a día tiene que continuar, y aunque como comentábamos, en el ámbito financiero nos encontramos en una situación de tensa espera y poca acción, desde el punto de vista operativo seguimos buscando y ejecutando fórmulas que mejoren la situación actual.

Este post en particular, tiene poco que ver con las propias acciones con los bancos, pero si creemos interesante compartirlo con vosotros para que tengáis una visión lo más amplia posible de las acciones que vamos realizando ya que la suma de los resultados nos puede llevar por un camino u otro.

Pues bien, como os decía, desde el punto de vista operativo, seguimos realizando acciones que nos permitan abaratar costes en todo lo que sea posible. La última medida aprobada se centra en la búsqueda de inquilinos que les interese quedarse con una parte de nuestras oficinas. Dado el perfil de nuestros clientes, estamos en cierta medida obligados a que una parte de las oficinas sean muy representativas, y finalmente hemos decido sacrificar esa representatividad. Sinceramente, ha sido una decisión muy dura, pero creemos que es perfectamente explicable de cara a nuestros clientes la próxima vez que se pasen a visitarnos. Al final todo gasto por pequeño que sea, va sumando, y al final de mes te encuentras con una cifra de gastos más alta de lo esperado. Desde hace meses no se autoriza un solo gasto que no sea verdaderamente necesario y perfectamente justificable, pero siempre hay excepciones que hay que salvar por el bien de la compañía. Una excepción que creemos fundamental es la famosa comida de Navidad. A priori, el cuerpo te pide suprimirla directamente y brindar con unas botellas de cava el día 24 para felicitar las fiestas. Pero, siempre hemos intentado cuidar al equipo lo máximo posible y creemos que esta cena debemos realizarla, después de todo un año de esfuerzos.

En lo referente al ámbito comercial, seguimos con buenas noticias y buenas perspectivas. Los resultados de las acciones que estamos realizando, parecen muy alentadores. Digo parecen, porque desgraciadamente todavía no tenemos firmado los contratos que nos llevarían a realizar los proyectos, pero el feed-back no podía ser mejor y esperamos poder firmarlos en las próximas fechas.

Algunos comentarios recibidos, hablan o preguntan sobre nuestros abogados y como tenemos atado el tema legal. Dependiendo de los temas a tratar, tenemos un bufete de abogados que tratan los problemas más de día a día y por el que pagamos un fee mensual, pero si los temas son muy importantes y trascendentales, solemos contratar a un bufete de reconocido prestigio a nivel internacional. Con este último bufete, ya hemos mantenido un par de reuniones con el fin de conocer todas las responsabilidades y los posibles caminos a seguir, y lo más probable es que si finalmente optamos por el concurso de acreedores voluntario, sea este bufete quien nos represente y nos lleve los temas.