Pues sí, esta mañana nos hemos levantado con la noticia de que Santander quería hablar con nosotros para hacernos una oferta de refinanciación.Esta semana habíamos recibido un christmas por su parte donde decía “Desde Santander Empresas deseamos que todos sus proyectos se hagan realidad… y que el próximo año sigamos acompañándoles con nuestra experiencia, dedicación y sólidas raíces”. Imaginaros la sonrisa que se nos puso en la cara, pensando que la columpiada de marketing había sido monumental. ¿Cómo te atreves a decir eso cuando nos estás dando por todos los lados?.

Pues lo cierto es que, casualidad o no (creemos que es casualidad), lo cierto es que hoy la felicitación de navidad ha llegado en forma de propuesta de refinanciación. Aunque no podemos dar los detalles para evitar publicar mucha información que pudiera identificarnos, sí podemos decir que roza la usura. La parte interesante, que la tiene, es que ya no piden garantías adicionales. El riesgo lo cubren con un tipo de interés completamente exorbitado, cercano al de mora. Aunque el esquema es totalmente razonable y lógico (más riesgo, más interés), todo tiene sus límites.
Por nuestro lado, ya decidimos hace unas semanas retirarnos de la negociación comercial. Por tanto, la respuesta se la dará el abogado en forma de concurso. Quizá, si en octubre nos plantean esta solución hubiéramos entrado. Hoy ya es un poco tarde y ahora, sobre la mesa, sólo hay dos cosas. O unas condiciones “razonables” (para nosotros, que ya sabemos que no lo son para ellos) o un concurso y te pido 50% de quita y 5 años de espera al tipo de interés “razonable” que marque el juez. ¿Qué después no me vas a dar crédito? Evidentemente, ya sabemos (y tenemos asumido) que no lo vas a hacer, ni siquiera accediendo a las condiciones que nos propones ahora, y que estamos en todas las listas negras de la entidad. Así que, como esa mancha no la vamos a limpiar, pues una vez manchados… amplia es castilla.
Entendemos que tuvimos una posición abierta, dialogante y razonable cuando tocó. Estábamos dispuestos a hacer una DBP (Descomunal Bajada de Pantalones) en toda regla, pero jugaron a la humillación y el desprecio. En el tiempo que han tardado, nosotros ya nos hemos mentalizado del “nada”… es decir, estamos fastidiados. Así que ahora básicamente es ver si estamos "muy fastidiados" o "un poco fastidiados". De entrada, parece que el concurso sería la mejor opción para estar "poco fastidiados". Así que esa decisión más o menos estaba tomada. ¿Ahora? Pues como ya estamos mentalizados del concurso, básicamente lo que queda sobre la mesa es o conseguimos lo que queremos y a nuestro juicio es razonable, o se pone a la cola y, por cierto, es el último en cobrar. De este modo, nosotros salvamos los intereses de la compañía y de nuestros empleados. Garantizamos que éstos cobran por encima de cualquier exigencia del banco y aprovechamos para hacernos con un tanque de oxígeno que nos permita continuar (pero si finalmente no lo conseguimos, al menos nuestros empleados, cobran, pues son los únicos que se dejan aquí todo para sacar las cosas adelante).
Ah!... un pequeño matiz. Nuestro Director Financiero, el día que recibimos la felicitación del Santander (hace dos días), decidió ser amable y responder esa felicitación llamándoles para felicitarles las fiestas (¿qué menos no?... fair play ante todo). Eso sí, dado que ya estaba hablando con ellos, aprovechó la llamada para pedirles el contacto de jurídico que llevaría nuestro concurso con el objetivo de dárselo a nuestros abogados.






